Cuatro puntos cardinales para una educación innovadora

Cuatro puntos cardinales para una educación innovadora

1Cuatro puntos cardinales de la educación

Toda educación, y más si pretende ser innovadora, ha de cimentarse en principios auténticos y perdurables en el tiempo. De lo contrario, corre el peligro de transformarse en una moda y, por tanto, ser como humo que se diluye.

Todo educador debe tener un fin en la mente porque educar no es una función autómata en la que se hace siempre lo mismo. El ser humano es tan rico que el profesor o educador tiene que estar vivo para maniobrar según las necesidades que se presenten. Para no perderse en su labor educadora debe mantener un sistema de referencia, cuatro puntos cardinales que le permitan valorar el éxito de su labor.

1.Cultivo de la reflexión

2. Mística de la exigencia

3. Pedagogía de la acción

4. Escuela de constancia

¿Innovación educativa o educación innovadora?

¿Innovación educativa o educación innovadora?

Hoy en día no hay educador, colegio, padre, o medio de comunicación que no haya oído hablar de innovación educativa, entiendo por innovación educativa una serie de cambios en la metodología cuyo fruto será la  modernización de nuestra educación.

Nadie puede dudar a estas alturas que en una nueva sociedad tiene que existir una educación diferente que atienda a las nuevas necesidades. Un siglo XX pletórico de adelantos tecnológicos ha hecho que la sociedad actual sea muy diferente a la de hace solamente unas décadas. Estos cambios vertiginosos requieren una adaptación del ser humano más allá del mero aprendizaje del manejo de nuevos aparatos o de nuevas tecnologías. Estos cambios han generado un cambio de mentalidad que influye en el comportamiento humano. Estas nuevas tecnologías están afectando a nuestra naturaleza en todos sus ámbitos:

Pensamiento:

Los nuevos desarrollos tecnológicos están afectando a nuestra forma de pensar (o tendría que decir a la atrofia de nuestro  pensamiento).

La velocidad a la que se nos suministra la información produce no permite un análisis profundo y ante una avalancha colosal decidimos, sin darnos cuenta, aceptar lo que se nos repite desde diversos ámbitos. Todo se nos da ya cocinado en los medios de comunicación, en directrices políticas, en los sistemas educativos, etc. Se nos dice cómo debemos pensar, como debemos vestir,  qué debemos consumir.  Sin darnos cuanta nos dejamos llevar porque es más fácil y no requiere esfuerzo.

Voluntad:

Las cosas son cada vez más fáciles de conseguir. A veces, basta con pulsar un botón de nuestro ordenador, lavadora, móvil, etc.

El ser humano por naturaleza, siempre ha tenido la tendencia a huir de las cosas difíciles pero en el momento actual son los medios los que nos ayudan a mantener esta tendencia como ideal supremo.

Muchos teóricos de la innovación educativa lanzan sus razonamientos por este camino de la facilidad, olvidando a menudo, que por experiencia propia constatamos que todo lo que tiene un valor en nuestras vidas nos cuesta algo, es más, nos da la impresión de que estamos hechos de tal manera, que aquello que no nos cuesta el conseguirlo no lo valoramos. Es verdad que queremos tenerlo y servimos de ello pero, luego sentimos en el fondo de nuestro ser cierta desgana y un gran vacío.  Por el contrario, lo que nos cuesta un esfuerzo nos produce plenitud y a la alegría de haber alcanzado nuestra meta. Ocupa un lugar importante en nuestra vida. Es claro que lo más importante no se aprende en un mero juego.

Corazón:

Los fallos en los dos campos anteriores, pensamiento y voluntad, provocan que se vean afectados nuestros afectos más profundos. La insatisfacción que genera nuestra apatía unida a la apatía, desorden, falta de entrega del otro, nos lleva ano luchar por mantener un compromiso en el tiempo. Todo lo queremos rápido y se queman etapas sin que la persona haya alcanzado su madurez afectiva.

A menudo olvidamos que felicidad no está en tener sino en ser. Y esto es lo difícil porque para “tener” sólo hay que de tener dinero u otro medio para conseguirlo. Sin embargo, para ser, hay que esforzarse y exigirse a uno mismo.

Dios:

Como consecuencia de este pensamiento volátil y rápido (relativismo) y la predominancia del tener sobre el ser (Materialismo), la idea de trascendencia se obvia. Comamos y bebamos que mañana moriremos, parece ser el lema del mundo que nos rodea. ¿Para qué pensar en Dios y en un después? 

¡Es necesaria una educación innovadora!

Una educación innovadora que nos haga más fuertes y más humanos. Qué nos ponga delante de los ojos la grandeza a la que estamos llamados. Qué nos haga saltar sobre nuestra tendencia a lo fácil.

Esta educación innovadora no debe ser solamente una mejora cosmética de la educación de cara a unas estadísticas de estándares impuestos como si de una industria se tratase o bien, sujetos a las modas imperantes en el mundo educativo. La educación de un niño no es una moda, ni mucho menos un producto. Su valor no debe quedar reducido a unas estadísticas del momento porque el hombre es más grande que todo eso.

Huyamos de los slogans educativos y preocupémonos más por el niño o, mejor dicho, por el hombre o la mujer que llegará a ser.

Enseñémosle, primeramente, a pensar por sí mismo, para que sea libre en sus decisiones. Fortalezcamos su voluntad para que lleve a término las decisiones tomadas y enseñémosle a querer para que alcance su felicidad.

Educar no consiste en almacenar meros contenidos, o en utilizar unas metodologías determinadas, o en realizar una serie actividades más o menos atractivas. Los contenidos son necesarios e imprescindibles pero no son el fin último. Las metodologías son meros instrumentos que al servicio del educador pero no son un fin en sí mismas. Porque como decía García Hoz: Sólo lo bien hecho educa.

Cuatro puntos cardinales de toda educación innovadora

Informes PISA. Finlandia no es el mejor sistema educativo del mundo

Informes PISA. Finlandia no es el mejor sistema educativo del mundo

¿Qué es el informe PISA?

El Informe PISA se lleva a cabo cada tres años y es encargado por los gobiernos y sus instituciones educativas. PISA no trata de evaluar a los alumnos escolarizados en un determinado curso académico, sino a aquéllos que hayan alcanzado la edad de 15 años. Revisa tres áreas: competencia de lectura, matemáticas y ciencias naturales.

No se mide el conocimiento escolar como tal, sino la capacidad de los estudiantes de poder entender y resolver problemas  a partir de la aplicación de conocimientos de cada una de las áreas principales de PISA. El muestreo es bi-etápico: primero se elige un determinado número de centros educativos (mínimo de 150 por país) y luego se eligen unos 35 alumnos de 15 años en cada centro. Una vez descontados los alumnos excluidos y los que no participan por distintas causas (acordadas internacionalmente), el número de alumnos evaluados por país debe ser superior a 4.500.

Cada informe PISA cubre las tres áreas de competencia ya indicadas: de lectura, matemáticas y ciencias naturales, aunque en cada ocasión revisa una de éstas con mayor profundidad que las otras dos. De esta forma, en 2000 se examinó con más detenimiento la competencia de lectura, en 2003 las matemáticas y en 2006 las ciencias naturales. Cada nueve años se repite el ciclo.

Con cada prueba se revisa igualmente un tema relacionado con la educación. Así se revisaron en 2000 las estrategias de estudio, en 2003 la solución de problemas, en 2006 la formación básica de técnicas de información y en la de 2009, se midieron las capacidades de comprensión lectora en formato electrónico, en un módulo llamado PISA-ERA (Electronic Reading Assesment). La edición de 2012 se ha centrado en matemáticas y ha incluido una prueba digital de resolución de problemas y otra de competencia financiera. La edición de 2015 ha contado con la participación de estudiantes de secundaria de 73 países. La prueba constaba de 55 preguntas de matemáticas, ciencias y habilidad lectora, incluyendo en esta oportunidad una prueba adicional de educación financiera. Los resultados se publicarán en Diciembre de 2016.

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El estudio también recoge importante información de contexto de los propios alumnos y de los directores de los centros educativos. Esta información contextual, puesta en relación con los resultados de las pruebas de rendimiento, ofrece una rica comparación de los rasgos que caracterizan a los sistemas educativos de los países participantes.

En la última edición han participado ampliando muestra las comunidades autónomas siguientes: Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Extremadura, Galicia, La Rioja, Madrid, Murcia, Navarra y País Vasco.

 En la tabla siguiente se aportan los datos de los informes PISA realizados hasta ahora. En los informes de 2006 a 2012 han sido recortados los países con nivel inferior al español para no hacer la tabla demasiado grande. Según los últimos informes PISA, Finlandia no es mejor sistema educativo del mundo. Finlandia fue el primer país de la OCDE en 2003 y 2006 pero no así en 2009 y 2012. Por delante de ella se han colocado varios países orientales.

PISA

 

Entonces ¿por qué seguimos hablando de Finlandia y no de los logros de estos países?.

Quizás la razón está en que mantienen un sistema educativo que nosotros tachamos de anticuado y que pensamos que  no sirve para el momento actual. Además los sistemas orientales son bastante más baratos que los occidentales.

Verdaderamente a Occidente le cuesta reconocer que se ha equivocado en lo que se ha llamado nueva pedagogía. Y es que no se trata simplemente de pedagogías o metodologías. Se trata de que Occidente ha olvidado la verdadera antropología. Sus sistemas no se basan en el humanismo sino en razones económicas y en teoría pedagógicas no contrastadas hasta ahora.

 

La obra bien hecha

La obra bien hecha

En la actualidad, Howard Gardner profesor de la Universidad de Harvard que formuló y desarrolló la teoría de las inteligencias múltiples, ha generado el proyecto denominado Good Work Project (Buen trabajo o el trabajo bien hecho).

Esta idea del trabajo bien hecho ya fue formulada en su día por el Prof. Víctor García Hoz que lo llamo la Exigencia de la Obra Bien Hecha y que explicó en su libro titulado Educación Personalizada.

En los últimos años, algunos profesores de la Universidad de Harvard están  teniendo un gran impacto en el mundo educativo con ideas que son de siempre – p.e Enseñar a pensar, de Robert Swartz, Good Work, de Howard Gardner,…). Uno tiene la impresión de que algunas ideas sólo se hacen valiosas cuando las aplica (y no de forma completa) una universidad como la de Harvard.  Sin embargo, estas ideas han estado siempre ahí como base de la buena práctica educativa hasta la aparición de lo que algunos han llamado las nuevas pedagogías.

Revisando el concepto de la Obra Bien Hecha de García Hoz me he encontrado con un artículo suyo publicado en la revista Cuadernos de Pensamiento de la Fundación Universitaria Española, en donde Victor García Hoz explica en que consiste la Obra Bien Hecha.  En la presente exposición no hacemos otra cosa sino transcribir su artículo simplificando algunos campos para su mejor comprensión.

Victor García Hoz parte de que el principio de toda educación es la actividad y nos explica que hay dos tipos de actividades: las operaciones y las acciones.

Las operaciones son la manifestación de la actividad desarrollada en el interior del ser humano, una actividad de carácter cognitivo predominantemente, cuyo resultado es la perfección de sus facultades espirituales, a saber, la inteligencia y la voluntad. P.e. la percepción, la reflexión, la síntesis, la memorización son actividades que tienen por objeto perfeccionar nuestro entendimiento y constituyen la base o fundamento del estudio.

Las acciones son las manifestaciones externas que nacen de la necesidad de relación del ser humano con el exterior. En esta relación el ser humano sale de sí para actuar sobre las cosas utilizándolas, modificándolas o creándolas, en el sentido limitado en que la creación se puede atribuir al hombre. P.e las acciones de escribir, dibujar, utilizar distintos instrumentos, ayudar a un compañero constituyen la base del trabajo que es propiamente aquella actividad cuyo resultado es una obra sensible, exterior, que permanece, con independencia del sujeto que la ha hecho, cuando éste ha terminado su actividad.

Estudio y trabajo son las dos actividades fundamentales del quehacer educativo. El estudio mira directamente a la perfección de las facultades humanas; el trabajo proporciona los elementos materiales y las bases de experiencia sin las cuales el hombre no podría ni siquiera conocer.

Ahora bien, nos dice García Hoz, pero para que el trabajo cumpla su función educativa ha de ser realizado con la mayor perfección de que sea capaz el sujeto. Es lo que él ha venido a llamar: La exigencia de la Obra Bien Hecha.

Pero ¿qué es la Obra Bien Hecha?

El concepto de bien hecha puede igualmente tener un doble significado. El significado práctico material que daría lugar al concepto de Obra Bien Hecha desde el punto de vista técnico y artístico, y el sentido moral que da lugar al concepto de Obra Bien Hecha en relación con las exigencias de la dignidad ética de la persona humana”.

La Obra Bien Hecha, técnica o artísticamente, requiere como condición que sea verdaderamente útil y verdaderamente bella. En el sentido moral exige bondad en la intención, bondad en el desarrollo y bondad en el servicio real a la persona humana.

Por lo tanto, una Obra Bien Hecha sería aquella que implicara la existencia de una actividad bien realizada y de un resultado verdaderamente bueno en todas las significaciones del bien.

 La Obra Bien Hecha se puede realizar en el interior del hombre y quedar sus resultados dentro de esa intimidad humana. Un buen pensamiento, un buen deseo, una buena decisión, son sin duda obras bien hechas. Pero ya se entiende que este sentido de obra es restringido. Un pensamiento que no se expresa, un deseo que no se realiza, una decisión que no se lleva a cabo, en cierto modo quedan incompletos porque no salen del círculo limitado del yo que piensa, desea o decide.

La Obra Bien Hecha alcanza o desarrolla todas sus posibilidades educativas cuando se manifiesta en un resultado objetivo y perceptible. El más claro ejemplo es una obra material, sensible, en cuya realización haya sido menester la actuación interior previa del conocimiento, la actuación exteriorizante de la aptitud y la posibilidad de que en ella se manifiesta algún valor. Si la actividad universitaria, y concretamente el estudio, se materializa en un resultado externo y permanente -desde una composición escrita hasta una producción plástica- se habrá incorporado a la Universidad el valor formativo del trabajo. En la medida en que tales producciones sean fruto de la reflexión y, más aún, de la iniciativa, personales de los alumnos estamos abriendo la puerta a la investigación formativa, quehacer, también irrenunciable, de la educación superior.

Condiciones o pasos de la Obra Bien Hecha

Teniendo presente que la Obra Bien Hecha incluye la bondad en su realización y la bondad en su resultado, podemos resumir las condiciones o pasos de la Obra Bien Hecha:

  1. Bien ideada
  2. Bien preparada
  3. Bien realizada
  4. Bien acabada
  5. Bien valorada

El valor pedagógico de la obra bien hecha se pone de manifiesto cuando repasamos el significado de estas condiciones o pasos.

  1. Obra bien ideada.

En este paso se ponen en funcionamiento la capacidad de iniciativa, la capacidad selectiva y la creatividad para elegir la obra que debe realizarse y comprender su valor o sentido pedagógico.

  1. Obra bien preparada

La preparación de la obra implica inteligencia y capacidad prudencial. La inteligencia es menester para prever las actividades que deben desarrollarse, así como las técnicas y materiales que han de ser utilizados.

La prudencia fundamentalmente establece el orden de las actividades, tanto el orden estático de la importancia y extensión que han de darse a cada una de ellas, así como el orden dinámico que lleve a una temporalización más adecuada.

  1. Bien realizada

La realización de todo el quehacer educativo implica la voluntad inicial, la perseverancia y la técnica. Vale la pena destacar la voluntad inicial porque el comienzo de una obra presenta una especial dificultad ya que en el quehacer humano opera una cierta inercia que lleva a continuar lo que se está haciendo o a seguir no haciendo nada, si se está en esta situación, ofreciéndose a la voluntad del hombre una resistencia que debe ser vencida; la perseverancia es fruto de la voluntad continuada. Junto a ellas, la técnica viene a resumir los conocimientos teóricos y prácticos que han de ser puestos en actividad para realizar la obra diseñada.

  1. Bien acabadakids-1093758_1920

Exige la puesta en acción del esfuerzo final para rematar lo que se inició. El acabamiento, el último detalle, y, también, por qué no, la presentación, exigen una capacidad estética que no debe ser olvidada; a fin de cuentas, el buen gusto es una condición no despreciable en la educación y en la vida humana.

  1. Bien valorada

Finalmente, la valoración de una obra abre el camino a la responsabilidad. Es menester valorar la obra hecha -por parte del propio sujeto, pero también por parte del educador y la comunidad. De la valoración surgirá la necesidad de rectificar y hacer realmente bien lo que se presentaba como tal. Es menester llegar a una valoración positiva que abrirá el camino a la alegría, que es no sólo complacencia en lo que se ha hecho sino animación para continuar. En la valoración se ha de tener en cuenta la calidad técnica y científica la calidad estética y la posibilidad de que su contemplación sea motivo de complacencia y estímulo para los demás.

Valor formativo del trabajo

Con lo expuesto anteriormente hemos podido ver claramente que la Obra Bien Hecha requiere un esfuerzo tenaz. El esfuerzo personal de cada estudiante es necesario para poder responder al nivel de aspiración y a las exigencias de cualquier aprendizaje. La Obra Bien Hecha exige del alumno no meramente la actitud pasiva de recibir estímulos y reflejar reacciones, sino la actitud activa que desemboque en una actividad. Sin actividad no se aprende nada y sin esfuerzo no hay actividad.

El valor formativo del trabajo se basa en:

  1. Es una actividad ordenada a través de la cual el hombre se proyecta en la realidad objetiva que le circunda
  2. Es fuente de responsabilidad, dado que la actividad desarrollada se ha de manifestar en una obra expuesta al propio juicio y al de los demás
  3. Es la forma en la cual el hombre hace patente su dignidad al dominar las cosas adaptándolas a sus propias ideas
  4. Es la más completa forma de comunicación humana
  5. Es la expresión material del servicio a sí mismo y a los demás
  6. Es un elemento que justifica y da vida a la actividad teórica manifestando de este modo la vinculación entre el trabajo y el estudio.

El aprendizaje cooperativo

 El trabajo cooperativo es -todo profesor lo sabe- una exigencia de la educación actual. El trabajo cooperativo es una actividad necesaria en la cual un estudiante se beneficia del trabajo de los otros y les ofrece, a su vez, sus propios conocimientos y experiencias. En el trabajo cooperativo no simplemente se intercambian ideas e instrumentos de actividad sino que a través de este intercambio se llega a una comunicación interpersonal que enriquece y hace más fecunda la vida de cada uno de los partícipes en el trabajo común’.

El trabajo cooperativo no sólo condiciona positivamente el aprendizaje universitario sino que ofrece el mejor fundamento para el desarrollo de las virtudes sociales, a las que podemos situar en una línea que va desde la justicia a la generosidad, línea en la que -en el mundo del trabajo y en el de la institución escolar ocupa una situación singular el compañerismo.

Colaborar en una obra que es de interés común es obligación de justicia; ayudar y servir al otro es manifestación de generosidad. En la obra de justicia está presente el interés de los otros mezclado con el interés nuestro. En la generosidad se olvida uno de sí, de sus gustos, de lo que posee, de su tiempo, para entregarse uno mismo en beneficio del compañero, del amigo. La vida universitaria puede ser también escuela de amistad.hand-523231_1920

 “Cada español -escribe García Morente- es responsable, hora por hora, del destino de España. Y la grandeza de las naciones actuales depende de la unión y colaboración entre los esfuerzos perfectos de todos. Rigor, exactitud, precisión, puntualidad, labor concienzuda son otros tantos actos de valentía diarios que cualquiera puede ofrendar generosamente a la patria”.  

Mientras la chapuza responde a la astuta ocurrencia o a la rutina de un trabajo desangelado, la Obra Bien Hecha exige inteligencia para concebirla, aptitud para realizarla y voluntad de acabamiento. Tal vez habríamos de formular el propósito eficaz de trabajar en el ordinario quehacer de cada día para que la Universidad española sea Universidad de la Obra Bien Hecha